lunes, 16 de diciembre de 2013

Los Masones durante la Guerra el Pacífico



Algo interesante y casi secreto que la población peruana no sabe sobre la Guerra del Pacífico es que Antonio Arenas ,  fue el primer gran maestro Masónico  de esta nefasta gran logia  del Perú que estuvo sumisa a los intereses de chile y de la corona británica, fue presidente de la asamblea constituyente convocada por el traidor Miguel iglesias, que se autoproclamo presidente del Perú , mientras que nuestro gran Héroe   Andrés Avelino Cáceres iniciaba una segunda etapa de la resistencia contra el invasor chileno con 4,000 patriotas en la sierra central.


Lo lamentable fue que  estos miserables (  Miguel Iglesias - Antonio Arenas - Patricio Lynch, todos masones )  desarrollaron y aprobaron el tratado de Ancón, realizado el 20 de octubre de 1883.

Y ya al proclamarse Miguel Iglesias como el Presidente Provisorio del  Perú, El 11 de marzo de 1884, se promulgó en Lima el Tratado de Ancón.

También se supo que el coronel chileno Estanislao del Canto,  tuvo una participación determinante en la fundación de la  gran logia Masónica en territorio peruano.

Asimismo, Miguel Iglesias Mason pro chileno y posteriormente al servicio de la corona Inglesa) también permitió que Chile se apodere de los yacimientos de guano que se encontraban en toda la costa del Perú (como la isla Lobos) hasta que se agoten o se pague la deuda de los acreedores del Perú.

Tras las batallas realizadas por Cáceres para evitar que  se realice el Tratado de Ancón,  Cáceres se enteró en Tarma que la paz con Chile ya era un hecho consumado: el gobierno peruano encabezado por Miguel Iglesias había firmado el Tratado de Ancón, reconociendo la derrota, cediendo tierras y dando por terminada la guerra con Chile. Los chilenos recibieron la orden de abandonar la sierra central y replegarse a Lima.

A pesar de todo, Cáceres persistió en su resistencia y estableció su cuartel general en Huancayo; su esperanza radicaba en el llamado Ejército del Sur, estacionado en Arequipa y bajo el mando de Lizardo Montero (Otro Masón y cómplice de Chile), que colaboró con disolver  el Ejército del Sur sin disparar un tiro y fue entonces cuando Cáceres vio perdida toda posibilidad de ganar la guerra. 

Aun así, mantuvo algún tiempo su cuartel en Huancayo, sin que los chilenos se arriesgaran a penetrar en la sierra. Patricio Lynch envió a su secretario, el doctor Armstrong, como delegado para instar a Cáceres a un arreglo, a base de que reconociese el Tratado de Ancón, a lo cual el general peruano respondió:

 “El gobierno chileno ha conseguido todo lo que ha querido; ahora debe retirar sus tropas para dejar libre al Perú, a no ser que pretenda dominarlo con la fuerza, lo cual no conseguirá, salvo el caso de que convierta al país en un cementerio; pues mientras me quede un hombre con su rejón flameará en alguna puna el pabellón nacional y continuaré luchando”.    

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