miércoles, 16 de julio de 2014

Perú modernizará los aviones Sukhoi Su-25


Mientras que el Gobierno no ha manifestado su interés de manera pública sobre la adquisición de nuevos aviones de combate para remplazar los aviones Mirage 2000, el periodista Víctor Jéifets, que escribe para el medio ruso en castellano Russia Beyond The headlines, sostuvo que Rusia y Perú buscan un nuevo modelo en su relación bilateral.


En su nota, sostiene que el auge de las relaciones bilaterales que se tiene en la actualidad  no pretende copiar los vínculos mantenidos en tiempos Velasco Alvarado, entre 1968 y 1975.

Asimismo, sostiene que el Kremlin no pretende convertir a Lima en un socio en la confrontación con los países occidentales. Al contrario, entre los principales objetivos de Moscú se encuentran mejorar las posiciones en el mercado peruano local y estimular el vector Asia-Pacífico de su política exterior.

Por tal motivo, y tras una caída de relaciones entre Ambos países en los años 90’s, comenzó un periodo de crecimiento del intercambio comercial que ascendía a 600 millones de dólares. Hay varios ejemplos de un acercamiento exitosos. La fábrica de vehículos Kamaz tiene en marcha un proyecto para el ensamblaje conjunto de sus autobuses en Perú, mientras que Avtovaz ha comenzado a exportar su producción al país andino. Con la colaboración de los expertos rusos, se puso en órbita el primer microsatélite peruano Chaski 1.




Además, Víctor Jéifets revela en su nota que se han firmado contratos para la modernización del equipamiento militar, así como para el suministro de sistemas de misiles antitanque Kornet-E y aeronaves  MiG-35. Los países acordaron el suministro de fruta peruana a Rusia, lo que para el Kremlin tiene una importancia crucial a la vista de la guerra de sanciones que mantiene con Occidente.

Además, en 2016 está prevista la apertura de un centro de servicio de helicópteros en Arequipa que cubrirá todo el territorio sudamericano.


También resalta que existen intentos de desarrollar la cooperación en el sector espacial, así como la apuesta por el desarrollo del sector energético, donde Moscú podría competir en igualdad de condiciones. La colaboración en el sector nuclear no aportará dividendos a Rusia en la próxima década, aunque si se considera la creciente demanda en la economía peruana de la energía nuclear, esta podría convertirse en un nicho clave de la cooperación bilateral.