jueves, 4 de junio de 2015

Placa de José Abelardo Quiñones se encuentra de cabeza




El pasado 30 de mayo estuvimos en la Región Ucayali, para ser más exactos en la Plaza de Yarinacocha – Pucallpa. Y nos dimos con la ingrata sorpresa que la placa de plástico que se encuentra debajo del busto que  se da en  homenaje a nuestro Héroe José Abelardo Quiñones, se encuentra literalmente  de cabeza.


La gente de la zona nos contó que dicha placa se encuentra de esa forma por más de un año y que las autoridades no tienen ningún  interés  en repararlo.

Asimismo, contaron que pese a que en la plaza existe presencia militar de la Fuerza Aérea, tampoco muestran el interés en reparar la placa. La gente mostró  su indignación al ver que falta patriotismo y respeto por nuestros Héroes.









Como se recuerda, José Abelardo Quiñones Gonzales, fue un aviador de guerra peruano, declarado Héroe Nacional del Perú por la Ley N° 16126 del 10 de mayo de 1966 a causa de su inmolación en una misión aérea contra las baterías ecuatorianas, durante la guerra de 1941. Asimismo, cada 23 de julio (día de su inmolación) se conmemora el Día de la Fuerza Aérea del Perú.

Al estallar la guerra con el Ecuador de 1941, el teniente Quiñones fue destacado al teatro de operaciones, integrando el XXI Escuadrón de Caza del Agrupamiento Aéreo del Norte. Los pilotos asignados a este Agrupamiento cumplían diversas funciones, entre ellas fotografiar el terreno de los hechos y ubicar las posiciones del enemigo. Las divisiones peruanas, apoyadas por su fuerza aérea, derrotaron a las tropas ecuatorianas a lo largo de la frontera de Zarumilla, pero aún quedaban dos puntos fuertes que destruir, los de Rancho Chico y Quebrada Seca, donde los ecuatorianos habían concentrado el grueso de su artillería antiaérea y colocado “nidos” de ametralladoras.

Con la misión de silenciar las baterías ecuatorianas para abrir paso a las tropas peruanas, el 23 de julio de 1941, la 41. Escuadrilla (integrante del XXI Escuadrón de Caza) despegó de Tumbes, al mando del teniente comandante CAP Antonio Alberti e integrada por los tenientes CAP Fernando Paraud y José Quiñones y el alférez CAP Manuel Rivera, a bordo de sus aviones de caza North American NA-50. Quiñones había bautizado a su apreciado avión con el nombre de “Pantera”.

Pocos minutos después de la partida ya estaban sobre el objetivo e iniciaron el bombardeo del puesto ecuatoriano de Quebrada Seca. Cuando el aparato pilotado por el teniente Quiñones, efectuó por segunda vez el descenso para lanzar sus bombas, fue alcanzado por el fuego antiaéreo ecuatoriano. En vez de saltar del avión y utilizar su paracaídas, en cuyo uso era diestro, Quiñones enrumbó su avión hacia el blanco ecuatoriano, estrellándose y muriendo en el acto. El joven aviador cumplió así su deber de destruir las baterías enemigas a costa de su vida.

El 19 de octubre de 1941 (tres meses después de su deceso), el Coronel del Ejército de Ecuador Octavio A. Ochoa, jefe de la IV Zona Militar, entregó a nombre de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas los restos mortales del héroe peruano, pronunciando las siguientes palabras:

Entrego a la Fuerza Aérea del Perú los restos de quien supo honrar a su patria, a su pueblo y a su fuerza armada. Mi pueblo [ecuatoriano] rinde homenaje al pueblo peruano, dignamente encarnado en la figura heroica de José Abelardo Quiñones Gonzales.
Octavio A. Ochoa

Sus restos mortales reposan en la Cripta de los Héroes y en el Mausoleo del Campo de Honor de la Escuela de Oficiales de la FAP.




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