jueves, 13 de agosto de 2015

Chile se lamenta por no haber adquirido el Buque anfibio francés Siroco


Tras darse a conocer que Chile perdió la oportunidad clave para adquirir al buque francés Siroco, Andrés Tavolari G. redactor del Centro de Investigación en Defensa de Chile realizó su crítica por esta gran perdida.


Y es que en su nota, sostiene que este hecho constituye para Chile una gran pérdida, sobre todo para la Armada de Chile que había manifestado su interés por dicha nave.

Sostiene que  con dos buques de este tipo, Chile  se habría asegurado en tener siempre en servicio, a lo menos uno de ellos, cuando el otro cumple sus necesarios periodos de dique. Por otro lado, de haber adquirido el “Siroco”, al tratarse de una unidad gemela al “Sargento Aldea”, se habría facilitado el entrenamiento, la logística y la planificación.

También resalta que si bien  El “Sargento Aldea” costó  según ha trascendido  alrededor de US$70 millones. El “Siroco”, algo más nuevo, podría haber costado quizás un poco más. Pero, tal como su gemelo, habría contribuido a paliar inmediatamente el déficit hospitalario nacional, una de las promesas de campaña que la propia Presidente Bachelet ya ha señalado que no podrá cumplir.

Ante la pena y a la ves rabia que siente Andrés Tavolari G. al saber esta gran pérdida  realizada por el Gobierno de Chile, se cuestiona asimismo, ¿por qué Chile no adquirió el “Siroco”? ¿Estaba la Armada interesada en él? Por lo visto, sí. ¿Existían fondos para comprarlo? Es de público conocimiento que los Fondos de la Ley Reservada del Cobre exceden de algunos miles de millones de dólares. ¿Había alguna otra necesidad de inversión militar más apremiante? Hasta donde se sabe, no.

 ¿Podría ser que no se quiso tocar estos fondos, para que su inversión no aumentara el déficit fiscal? Es posible, pero en ese caso se podría haber recurrido a algún tipo de financiamiento bancario, con una garantía “back-to-back”, como se ha hecho en otras oportunidades. ¿Se encuentra Chile pagando muchos créditos correspondientes a sus inversiones en Defensa? No, Sebastián Piñera dejó el sector muy saneado. ¿Este buque proporcionaría una capacidad innecesaria o redundante? No, de acuerdo a lo expuesto más arriba.






Al descartar y responder a sus propios cuestionamientos, manifiesta entonces otra gran lógica.

La causa de esta gran pérdida para Chile, habría sido no otra cosa que la falta de la indispensable voluntad política o  lo que sería peor aún  una lamentable incapacidad de gestión. 

Por tal motivo, Andrés Tavolari G,  explica que la inexistencia de una Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa, que dé cuenta de su Política de Defensa, de los objetivos de seguridad que Chile se ha propuesto alcanzar, de las amenazas que enfrenta y de los caminos que se ha elegido para superarlas, de los modelos de desarrollo que Chile busca implementar, de los medios que necesarios para todo lo anterior, y que se traduzca en planes de inversión debidamente priorizados, permitiría asignar  en una discusión parlamentaria madura y con altura de miras, que responda a una verdadera Política de Estado.

Los recursos fiscales necesarios para tales inversiones, manteniendo el fondo de reserva que se estime adecuado, y permitiendo liberar los demás recursos.

También explica que la Ley Reservada del Cobre ha eximido a la clase política de Chile al  tener que debatir acerca de temas muy relevantes, pero impopulares en un país de recursos limitados: qué Defensa quieren, para qué la quieren y cuánto invertir en ella.

Sostiene que por tratarse de enormes inversiones de recursos públicos en Chile, dichas decisiones deben ser adoptadas en forma pública, con plena identificación de sus responsables. El secreto debe estar restringido nada más que a lo indispensable: los planes, el nivel de entrenamiento de las fuerzas, su grado de alistamiento, el nivel de operatividad de los medios y los niveles logísticos existentes.

Por último, Andrés Tavolari G, formula que a través de los mecanismos expuestos, casi con toda seguridad se hubiera  visto navegar al “Siroco” en aguas chilenas.

Cabe resaltar que el “Sargento Aldea”, comprado durante el gobierno de Sebastián Piñera, ha demostrado ser extremadamente versátil, siendo utilizado extensamente: No sólo ha permitido incrementar la capacidad disuasiva de Chile, al poder embarcar un batallón de Infantería de Marina, reforzado con todos sus vehículos y apoyos, así como con una considerable dotación de helicópteros, para poder realizar operaciones anfibias a muy larga distancia. Reiteradamente ha sido utilizado como buque hospital, en diferentes operativos a lo largo del litoral chileno.

También ha sido empleado para transportar pasajeros y carga a distintos puntos de la costa chilena.


Además, fue utilizado para apoyar zonas afectadas por catástrofes naturales. Así, por ejemplo, estuvo en Iquique, con ocasión del último terremoto que sufrió esa ciudad, y operó en las costas de Atacama hace pocos meses. Más aún, para un ejercicio realizado hace poco en Valdivia, embarcó nada menos que vehículos del Cuerpo de Bomberos de Santiago, demostrando así cómo este tipo de unidades militares son multiplicadores de fuerzas, de alcance verdaderamente estratégico, no sólo en la guerra, sino también la paz.