lunes, 28 de diciembre de 2015

El analista chileno Rodríguez Elizondo sostiene Perú tendrá que decidir si se le da salida al mar a Bolivia


A pocos meses para que Chile  presente su contra memoria ante a la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la de manda de Bolivia por una salida al mar, el escritor y analista internacional chileno José Rodríguez Elizondo, concedió una entrevista a la revista Caretas y habló sobre este tema.


Ante la pregunta si él podía aventura a pronunciarse sobre  y dar un resultado sobre esta nueva demanda que tiene Chile, el analista internacional chileno respondió lo siguiente:

“La Corte de La Haya, al solo aceptar a tramitación la solicitud de la demanda, ya le dio una victoria a Evo Morales. El pleito es absolutamente raro desde el punto de vista jurídico. Lo que pide Bolivia implica obligar judicialmente a negociar una transferencia de territorio soberano para que ellos lleguen al mar por Chile y no dice por dónde. Es como si se le dijera a un juez: yo quiero que este señor me entregue parte de su casa, ¿cuál parte?, ¿Por qué?, ¿Con qué título? Eso no lo preguntó la Corte. Por lo tanto, al aceptar una demanda de ese tipo dio un triunfo a Bolivia y Evo Morales lo entendió muy bien políticamente”.

“Pero, lo que no está contando Evo Morales es que sí, conminamos a Chile a negociar una salida soberana al mar para Bolivia…vendrá a colación el Tratado de 1929 con el Perú. Entonces Chile tendría que decir: Yo siempre he pensado que la única posible salida es por Arica, pero ahí yo tengo una hipoteca con Perú”.

En la entrevista, también le preguntaron si en más de una vez, Chile le había ofrecido a Bolivia negociar una salida al mar y esto respondió el erudito.

“Aquí voy a decir una cosa muy delicada. Chile cometió un error grave desde 1949 hasta 1951, que fue negociar directamente con Bolivia una salida soberana al mar por Arica, el famoso “corredor boliviano”, en el supuesto de que “el previo acuerdo” con el Perú se podría dar a posteriori. 

Fue como decir, yo negocio contigo y después le pedimos la anuencia al Perú. En el curso de la historia quedó claro, para Torre Tagle, que Chile estaba esperando del Perú un sí o un no. José de la Puente Radbill expuso en uno de sus libros que así Chile había transformado el poder de decisión peruano en un derecho a veto”.

Al preguntarle si esta  negociación  entre Chile Y Bolivia no afectaba el tratado de 1929 y se rompería el posible candado que existe, el escritor sostuvo que sostuvo:

“Esto es bien enredado. El ex Presidente boliviano Daniel Salamanca dijo que con ese tratado Chile puso un candado al mar para Bolivia y entregó la llave al Perú. Desde entonces, la estrategia de Bolivia ha sido inutilizar el mecanismo y eso fue lo que hizo en 1949, cuando negoció directo con Chile el corredor. Es decir, cambió el orden de los factores, pues Chile debió negociar primero con Perú. Entonces el Perú dijo una sutileza: “Que los chilenos se entiendan solitos con Bolivia, este es un tema bilateral yo no participo en esto”.

“Mientras que en 1929 Bolivia fue un tercer actor en ausencia. Chile y el Perú, con Leguía e Ibáñez, pactaron un frente común para excluirla y bloquearle una salida soberana por Tacna y/o Arica. Ese fue el sentido del “acuerdo previo”: Fue una relación de dos para excluir a un tercero. Por eso yo hablo de trilateralismo de facto o excluyente.





En la entrevista, además le preguntaron  del por qué Chile puso en 1949 una posibilidad de negociación para una salida al mar, a lo que el escritor respondió:

 Por varias circunstancias. Además de la presión de Bolivia, había un espíritu de idealismo democrático latinoamericano contra las dictaduras y ustedes tenían una dictadura (Manuel Odría); también había un gobierno norteamericano que, tras asumir las quejas de Bolivia convence a nuestro Presidente con una frase que sigue diciéndose hasta hoy: “Ustedes que tienen tanta costa, qué les cuesta darle un poquito a Bolivia”.

Otra pregunta que se puso en la mesa de la entrevista, fue de cuál va hacer la escenarios geopolíticos que se abren frente a La Haya, a lo que analista internacional chileno José Rodríguez Elizondo respondió.

“Cada vez se acerca más el momento en que Evo Morales, gracias a que La Haya tramitó su demanda y a que le dio en la cabeza a Chile con las excepciones preliminares de incompetencia, diga que “yo ya tengo una gran fortaleza política gracias a la opinión pública mundial que he cultivado”. Y tal vez se acerca el momento en que los peruanos tengan que decir sí o no, aplicando la opción boliviana sobre el Tratado de 1929.

Es en ese momento que aparece la declaración de Isla Esteves en virtud de la cual el presidente Ollanta Humala manifiesta los más fervientes deseos de que le vaya bien a Bolivia en el pleito de La Haya, evoca el uso de la fuerza para proscribir las amenazas cosa bastante gratuita en ese contexto y tácitamente involucra al Perú. Es un vuelco pues, hasta el momento, el Perú se había mantenido neutral. Yo he leído a distinguidos historiadores peruanos que hablan de un desliz presidencial.

El escritor también sostuvo que esto podría afectar el triángulo terrestre y modificar territorios.

“Ante la hipótesis de que Chile y Bolivia lleguen, antes o después de la sentencia de La Haya, a diseñar un corredor (boliviano), Chile podría decir: va por la línea recta del paralelo del Hito 1 hasta el mar”. De ahí solo puede proyectarse hasta la milla 80, por la anterior sentencia de La Haya.

El Perú va a decir: si usted le quiere conceder un corredor tendría que seguir la línea de la Concordia, llegar al ex punto 266 y de allí proyectarse hasta el mar. Es decir, mientras exista la controversia chileno-peruana por el triángulo –que para mí es una cuña– Bolivia no va a poder definir una línea indisputada de salida al mar”.



En la entrevista, también se trató la posibilidad que Bolivia recupere su salida al mar por ex territorios y esto dijo el escritor.
“Esa es la opción de los recuperacioncitas bolivianos. En Bolivia hay dos grandes tendencias: una es “recuperemos lo que fue nuestro”. Supone el empleo de la fuerza, ya que se cortaría el territorio de Chile y es doctrina chilena evitar ese corte.

 Otra es la solución de los pragmáticos, que antes se llamaban practicistas y que dice “olvidemos lo que perdimos, pues ya hay un tratado y postulemos a lo que siempre hemos querido desde el año de 1925, que es Arica.

Cabe recordar que hubo notables ariqueños que pidieron a Bolívar ser incluidos en la nueva república, cuando ésta recién había sido creada. También hubo un tratado de trueque en 1827 y hasta una guerra en 1841. Una larga cadena histórica de interés boliviano sobre Arica entonces peruana”.

Por último, el escritor sostiene que la única solución de resolver este tema sin que se afecte los tres países es que se dé un territorio trinacional.


“Frente a ese tema alguna vez nos reunimos en Lovaina, Bélgica, intelectuales peruanos, bolivianos y chilenos (cuatro por país) y trazamos un proyecto de solución pacífica que contemplaba un foco trinacional de desarrollo, sin cesiones de soberanía territorial. Un equivalente a lo que fue la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, en cuanto ente que potenció la integración y el nacimiento de la Unión Europea.