martes, 12 de enero de 2016

Nuevo caso de espionaje chileno se evidencia en Piura


Chile al parecer sigue con su plan de espionaje contra el Perú, y es que en la ciudad de Piura, fue detenido un supuesto espía chileno en los exteriores de la base militar Grupo Aéreo Nº 7 de la Fuerza Aérea, donde opera  el Escuadrón Aéreo 711 (Escuadrón de combate "Escorpiones" operando Cessna A-37 Dragonfly).


Según agentes de la  oficina regional de inteligencia, el agente chileno  estaría identificado como Francisco de asís pobleta barrera y quien utilizó un DNI falso para infiltrarse en el país como ciudadano peruano.

Se pupo que es la tercera vez que este agente chileno  es capturado en el Perú. Durante el interrogatorio, el espía chileno confesó que había obtenido el documento de identidad peruano en Chulucanas en el año 2010. Pero eso no fue todo, pues se supo que en ese mismo año en que gobernaba el presidente Alan García, este agente chileno fue intervenido en Piura y de manera reservada fue manejado el caso.

También se evidenció, que este espía había sido detenido en el 2003 en el Callao donde pasó 3 años en prisión. Dos años en la Prisión de Sarita Colonia y otro en el penal de Cañete.

Ante estos antecedentes, el sujeto fue puesto a disposición de Seguridad del Estado para las investigaciones correspondientes.


Cabe recordar que la captura de este espía chileno en el 2010,  fue a un  años después que la prensa peruana evidenciara que el suboficial de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) Víctor Ariza Mendoza, le entregaba información clasificada y secreta a Chile correspondiente al material de compras militares que iba a realizar su institución en un plan de hasta el 2026. 









En ese entonces la justicia peruana ordenó la detención de dos militares chilenos, Daniel Márquez Torrealba y Víctor Vergara Rojas, en calidad de "investigadores de los delitos de revelación de secretos nacionales y espionaje en perjuicio del Estado peruano". Aún no ha habido condena judicial.

El 18 de noviembre de 2009, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú emite el Comunicado Oficial 005-2009 dando cuenta que ese día el Subsecretario de Asuntos de América de la Cancillería peruana, Embajador Javier León Olavarría convocó al Encargado de Negocios de Chile, Andrés Barbé, y le hizo entrega de la Nota en la cual "el Gobierno del Perú expresa su más enérgica protesta y rechazo categórico por las acciones de espionaje que se han verificado en contra de nuestra seguridad nacional".

 Igualmente, el gobierno de Perú en su protesta "solicita que Chile efectúe una pronta y profunda investigación que deslinde responsabilidades y, en cada caso se apliquen las sanciones que correspondan".

Lo curioso de esto, es que un día antes que Perú emitiera el  comunicado oficial del hecho, el embajador estadounidense en Lima, Michael McKinley, reportó a Washington que Ariza fue detenido dos semanas antes de que la información se filtrara a la prensa, lo que le hacía presumir que el escándalo de espionaje no estalló casualmente el 13 de noviembre, porque precisamente ese día Estados Unidos anunció que suministraría equipamiento bélico a Chile. 

McKinley conjeturó que la exposición de Ariza era una forma de presionar a los chilenos por las compras de armas a los norteamericanos.

Es más, Cables secretos de las embajadas de Estados Unidos en Lima y Santiago de Chile, filtrados por la organización Wikileaks y publicados por el diario madrileño El País, destapan el papel mediador del gobierno norteamericano para bajar los ánimos entre los países andinos cuando se reveló la detención del técnico FAP Víctor Ariza Mendoza.

En unos de los cables se detalla que el embajador estadounidense en Chile, Paul Simons, confirmó la presunción de que la revelación del espía Víctor Ariza, pues La historia de espionaje se publicó el mismo día que la Agencia de Cooperación de Seguridad y Defensa anunció potenciales ventas militares a Chile. Perú criticó dichas negociaciones al enterarse que no era poco lo que adquiría Chile.

Se trataba del sistema de defensa aérea Avenger, radares Sentinel y los temidos misiles AMRAAM para los cazas F-16.



El 15 de diciembre, un desconcertado Michael McKinley reportó a Washington que pocas semanas después del estallido del caso de Víctor Ariza, que supuestamente filtraron las autoridades peruanas para cuestionar la venta de armas de Estados Unidos a Chile, el presidente Alan García presentó en un desfile militar ejemplares de tanques chinos MBT-2010 que el Ejército había decidido comprar para reemplazar a los viejos carros de combate soviéticos T-55, entre otras adquisiciones de equipamiento bélico.

“Las compras militares son sorprendentes, a la luz de la Iniciativa por la Paz y el Desarme que promueve el presidente Alan García en la región”, informó McKinley. El mensaje de Lima, entendió el embajador, era el siguiente: si le vendes a Chile, yo le compro a China.

El embajador estaba preocupado de que se concretaran las adquisiciones, porque consideraba que el empeño de los peruanos debe concentrarse en la destrucción de Sendero Luminoso en el valle de los ríos Apurímac y Ene.

Otro caso que fue escandaloso para la política peruana y para el Perú, fue cuando la prensa reveló en febrero del año pasado el caso de dos  suboficiales de la Marina de Guerra del Perú están detenidos en la Base Naval del Callao, acusados de realizar actividades de espionaje para Chile.



Uno de ellos es el SOT 3 Alfredo Marino Domínguez Raffo, analista de información de inteligencia, quien asegura que empresarios italianos en el 2011 lo contrataron para que les brinde información sobre la pesca peruana.

De acuerdo a la imputación, los supuestos empresarios italianos son en realidad oficiales de marina chilenos, y el país de encuentro con el supuesto espía fue Brasil. Domínguez se encuentra detenido desde octubre del año pasado.

El otro suboficial acusado de espiar para Chile se llama Johnny Richard Philco Borja, operador de telecomunicaciones. De acuerdo a la investigación de la fiscalía militar policial, habría viajado a Brasil, Bolivia, Argentina y Chile para vender información confidencial a sus contactos.



Según se supo en aquel entonces, el suboficial de la Marina peruana Johnny Philco Borja identificó a uno de los agentes de la Armada de Chile que lo contactó para recibir información confidencial sobre el Perú.

Philco reconoció al capitán de corbeta de la Armada chilena Francisco Calvanese Oyarzún como ‘Carlos’, con quien habría sostenido al menos seis reuniones en Chile, Bolivia y Argentina.



Cabe precisar que hasta ahora no se sabe en qué quedo la situación de los militares peruano, pero lo que sí se sabe, es que Chile  nunca reveló el paradero del   agente chileno, ni mucho menos lo entregó para que afronte la acusación de espionaje ante el Perú.

Otros casos de espionaje Chile ocurrido en nuestro país, fue a mediados del  2011, cuando un helicóptero  de matrícula  chilena fue intervenido en la Ciudad Blanca de Arequipa. Durante las investigaciones, se supo que los pilotos Los pilotos chilenos Hernán Alberto Jequier y Arnaldo Gilberto Robledo Roa habían estado dando vueltas en espacio aéreo peruano.




Y que antes de sobrevolar la Base Aérea de La Joya, en Arequipa, el helicóptero, también pasó sobre la Base Militar de Locumba, en Tacna, y además habría volado cerca del Cuartel Militar Mariscal Nieto de Moquegua.

Según se supo, una de las hipótesis que maneja la Fuerza Aérea del Perú (FAP) es que los presuntos espías habrían ingresado al cielo nacional con el único fin de conocer el tiempo de respuesta de la FAP ante un eventual ingreso de naves extranjeras.

Algo también curioso, fue que en la hoja de vuelo del helicóptero se indicaba que en este había tres tripulantes. ¿Dónde estuvo el tercer tripulante?, n el momento de su detención, los pilotos chilenos fueron denunciados de tomar fotografías a la base aérea de La Joya con fines de espionaje.

Asimismo, este hecho dejo muchos interrogantes, pues después  y tras el hermetismo que manejo Perú este hecho, uno hasta ahora se pregunta, ¿dónde está el susodicho helicóptero?.

Es más, se supo que los pilotos chilenos entregaron el material que se encontraba dentro de la nave a su cónsul con la finalidad de ser resguardada a su país.

Luego, y a fines de enero del 2012  agentes de la  oficina regional de inteligencia detuvieron en la localidad de Talara, al norte del Perú a Luis Maximiliano Seraín Gutiérrez, bajo la presunción de estar espiando a la base aérea ‘El Pato’ del Grupo Aéreo Número 7 de Talara.



Los agentes comprobaron que el sujeto que se encontraba en una en una zona restringida cercana a la base, había fotografiado a la base con una cámara digital y tenía un croquis y planos de la base. Asimismo, el agente chileno reconoció que perteneció a la infantería de marina de su país.

Lo preocupante de esto, fue que un día de que el agente chileno Maximiliano Seraín fuera detenido en Piura por  espionaje, las autoridades peruanas intervinieron a otro, esta vez en Tacna.

Se trataba de a Nicolás Pizarro Manduca y que según las declaraciones del joven agente chileno, él fue invitado por un profesor de tenis para un partido en el Círculo Militar; sin embargo, Pizarro Manduca habría saltado luego el muro divisorio hacia el cuartel del Ejército aledaño, una zona restringida, para fotografiar sus instalaciones.




En años anteriores se realizaron otras acusaciones de espionaje.






1978. El ex suboficial FAP Julio Vargas Garayar, quien trabajaba en la embajada de Chile en Lima, indicó que oficiales del ejército chileno le contactaron para desempeñarse como espía y le pidieron realizar fotografías de la base aérea de la FAP en La Joya (Arequipa). Fue prontamente descubierto en sus actividades y de inmediato fue acusado de espionaje y sentenciado a muerte en un juicio sumario ante un tribunal militar. El Consejo de Ministros negó el indulto al condenado y el 20 de enero de 1979 Vargas Garayar fue fusilado por traición a la patria.

En ese mismo año de 1978, los oficiales militares chilenos capitán Sergio Jarpa y teniente Alfredo Andoázegui, del petrolero chileno Beagle anclado en Talara, se encaminaron a la base aérea militar situada en Talara para fotografiar ocultamente los aviones de combate Sukhoi Su-22 adquiridos por el Perú, siendo arrestados por la seguridad de la Fuerza Aérea del Perú. 

Los oficiales chilenos indicaron que las órdenes provenían del embajador chileno, Francisco Bulnes. El presidente peruano de entonces, el General del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, Francisco Morales Bermúdez decide expulsar al embajador chileno declarándole "persona non grata". Antes de partir, Bulnes pide también la liberación de los oficiales chilenos; el embajador y los oficiales fueron también expulsados del Perú en enero de 1979.

2001

El ex Presidente del Consejo de Ministros y ex Canciller, Javier Pérez de Cuéllar, expresó en mayo de 2001 su enérgico rechazo a la presunción de que el Gobierno del Perú haya colocado en la Embajada y en la residencia diplomática chilenas en Lima algún aparato electrónico para espiar sus actividades, como fuera denunciado por el Embajador Juan Pablo Lira.


 Asimismo, irónicamente, lamentó la mala seguridad que tienen ambos locales y manifestó que corresponde a las autoridades chilenas investigar su personal civil y de seguridad para determinar cómo ingresaron dispositivos electrónicos de escucha. La ex Canciller chilena, Soledad Alvear declinó referirse al caso, misma actitud tomada por el gobierno de la época. Pérez de Cuéllar agregó que "creo que la responsabilidad es de la propia Embajada chilena que no sabe cuidar su casa", dijo tras señalar que "al Perú no le corresponde investigar el hecho", pero que si Chile decidía solicitar algún apoyo que lo hiciera, lo que no sucedió.


Antes de la guerra de rapiña de 1879 que emprendió Chile contra el Perú, se realizaron actos de espionaje, inclusive con la complicidad de empresas inglesas instaladas en el Perú, porque Inglaterra atizó la guerra con el objetivo de apropiarse de las salitreras bolivianas en Antofagasta.