martes, 28 de febrero de 2017

La Herencia delincuencial de García y Fujimori en el Estado Peruano




Dicen que fueron en su momento  los mejor presidentes del  Perú, pero hay que reconocer algo.   Alan García junto a Alberto Fuijomori y  Vladimiro  Montesinos, orquestaron toda y dejaron para la posteridad  toda una escuela delincuencial dentro del gobierno peruano.


Tanto así, que desde que Alan García llego al poder, comenzó a orquestar junto a sus secuaces del Partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) la manera de robar dinero del Estado con la fachada de licitaciones o contratos.

Recordemos que, uno de los escándalos más sonados  que protagonizó García durante su primer Gobierno  (1985-1990), fue cuando tuvo que ver con la venta de 14 aviones Mirage 2000.

Y así lo cuenta el  desaparecido excenador de Izquierda Unida, Carlos Malpica, en su libro Pasajeros de Alto Vuelo, donde denuncia  que  1986, Alan García recibió la coima de 100 millones de dólares con la finalidad de frustrar la compra que tiene aprobada en ese entonces la Fuerza Aérea del Perú de 26 aviones Mirage 2000 de la empresa francesa  Avions Marcel  Dassault a un precio de 650 millones de dólares.

El libro detalla que Alan García no actuó solo en esa oportunidad, sino que tuvo la ayuda del traficante de armas Abderramán El Assir, de origen Libano.

Con este acto, la Fuerza Aérea no solo perdía ventaja en la supremacía área en la región, sino que ponía al Perú de una forma u otra en desventaja ante un posible conflicto con Chile.

Otro caso muy recordado en aquella época, fue que el líder del APRA fue acusado del delito de enriquecimiento ilícito por su presunta participación en un acto de corrupción dentro del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI).  

Se acusó a dos funcionarios peruanos de recibir sobornos de tres millones de dólares por depositar parte de las reservas del Banco Central de Reserva (BCR) al BCCI. Se trató de Leonel Figueroa y Héctor Neira.


Asimismo, recordemos que ya finalizar el gobierno de García un escándalo de corrupción remeció la política peruana. El empresario Sergio Siragusa Mule, representante en nuestro país del consorcio italiano Tralima, declaró al fiscal italiano Vittorio Paraggio que el ex presidente Alan García y el ex primer ministro italiano Bettino Craxi se habían beneficiado con una millonaria coima en la construcción del Tren Eléctrico de Lima, obra que estaba a cargo de ese consorcio.

Vistiendo un terno marrón claro y una camisa rosada, Siragusa se presentó el 20 de diciembre de aquel año ante la fiscal peruana Flor de María Maita Luna. El empresario, que residía en el Perú desde hacía dos décadas y media, aseguró que había entregado al ex presidente García, a modo de comisión, US$ 200 mil en efectivo, y US$ 840 mil los depositó en cuentas en el exterior.

¿Cuál era su versión? En setiembre de 1989, el presidente García viajó a Yugoslavia, pero en su trayecto hizo una parada: El Municipio de Roma lo invitó a la inauguración de la línea de Rebibbia, un tramo del metro de la capital italiana. De acuerdo a la versión de Siragusa, el embajador peruano en Italia, Manuel Roca Zela, lo visitó para expresarle que existía “un problema de contribuciones” no solucionado hasta el momento, y que el presidente García deseaba recibirlo.

Es así, que Para cuando estalló el caso Siragusa, Alan García se encontraba asilado en Colombia: El autogolpe del 5 de abril de 1992, había desencadenado su partida del país.

Fuera del país, García fue procesado por enriquecimiento ilícito y se convirtió en reo contumaz. Durante el proceso, se reveló que Siragusa había hecho depósitos en las cuentas cifradas 280762361 y 2952733 del Barcklay’s Bank, en las islas Gran Caimán (conocido paraíso fiscal). La defensa de García entonces se encargó de probar que las cuentas eran del empresario Alfredo Zanatti Tavolara, quien a pesar de ser financista de la campaña de Alan García sirvió como chivo expiatorio. Solo a inicios del 2001 consiguió acogerse a la prescripción.


Fujimori

Terminando la década de los 80´s y entrando a los 90´s, en el Perú se inicia un cambio. Muchos pensaron que iba a ser un cambio positivo, pero desde un inició el gobierno de Fujimori fue corrupto.
La escuela de la corrupción comenzaba a perfeccionarse dentro del  Estado peruano, esa así, que al año de comenzado el gobierno se produjo el escándalo de la ropa usada, que dividió a la familia presidencial, debido a que la primera dama, entonces Susana Higuchi, denunció los hechos delictivos. En suma, se estaban canalizando las donaciones de súbditos japoneses a través de unas ONG que formó la familia Fujimori para manejar este dinero en forma privada, desviando parte de los fondos para uso propio.

Entre los principales integrantes de la familia que dirigieron esta operación se cuenta a Víctor Aritomi, quien está casado con Rosa Fujimori, hermana del ex presidente. Aritomi era embajador peruano en Japón y persona clave, porque manejaba toda la trama.

Otro caso es la compañía de seguros Popular y Porvenir. Esta entidad fue manejada por Augusto Miyagusuku, quien era amigo de la infancia y vecino del ex presidente. Asimismo, era directivo de una de las ONG que canalizaron las donaciones japonesas. Pues bien, el íntimo amigo de Fujimori saqueó Popular y Porvenir dejándola completamente quebrada, después de haber sido una próspera y emblemática empresa nacional.

Pero, la cereza de la torta fue el latrocinio de la Caja de Pensiones Militar y Policial. Este fue el capital originario de Vladimiro Montesinos, quien colocó a sus intermediarios en la entidad, orientando las inversiones y préstamos que realizaba la Caja para maximizar sobornos, obteniendo coimas espectaculares. El resultado fue funesto, se destruyó la capacidad de la entidad para cumplir sus obligaciones con los retirados de las FFAA.








En este sentido, tenemos evidencia absoluta que este mal que afecta al Perú se originó  desde el primer gobierno de Alan García  pasando desde ahí, de gobierno a gobierno, mejorando o modificando la forma de cómo robar en el Estado peruano hasta en la actualidad.

Donde podemos apreciar como un  Alejandro Toledo que tanto defendía la transparencia y protestaba en contra de la corrupción a inicios del año 2000, ahora se encuentra prófugo de la justicia viviendo en EE.UU y  donde el actual presidente al parecer lo estaría blindando.

Luego tenemos a un Ollanta Humala, envuelto en escándalos, cuando todos pensaban que él por tener una formación militar  iba en algo cambiar las cosas con el objetivo de mejorar el país y poner orden, cosa que nunca pasó, pues su esposa fue una versión femenina de Vladimiro Montesinos donde se convirtió en la autora intelectual de cómo realizar los delitos de sobornos y corrupción.

Sin duda que desde que llegó Alan García y el Perú se jodio y solo Alberto Fujimori perfeccionó la manera de robar en el Estado, dejando así todo un manual para que los sucesores presidentes sigan esa línea delincuencial.

¿Qué es lo que le espera al Perú?