martes, 4 de octubre de 2016

¿Cuánto dinero roba Tottus al alterar los precios en sus cajas registradoras?




Mientras que el plan de la Carpeta Perú  elaborada por Chile sigue su proceso sin que alguien haga algo por impedirlo, la empresa chilena Tottus  estaría realizando lo que se llama un robo económico ante toda la población peruana.


Es así, que la Sra Pilar Agurto puso en evidencia esta forma sistemática de robo de esta empresa chilena. En tal sentido reproduciremos su testimonio.

Hoy desperté muy temprano con ganas de comer pan con jamón y queso tostado como desayuno. Solo llevé 10 soles porque no necesitaba mucho dinero para esa pequeña compra. 

Opté por ir a Tottus porque el pan que hacen es rico y la comida es fresca y de buena calidad, a parte que queda muy cerca de donde vivo.

Tuve mucho cuidado al momento de escoger los embutidos y pesar el pan: trataba que no sobrepase la cantidad de dinero que había llevado para pagar. Cuando tuve todo listo hice un cálculo mental rápido: S/. 2.87 del jamón, S/. 2.59 del pan y S/. 3.59 del queso. Como sé que soy PÉSIMA para los números, y, peor aún, si estos vienen acompañados de décimas, redondeé:

3 + 3 + 4 = 10.

¡Bien! ¡Con las justas!, me dije. Fui a caja y el joven que me atendió me dijo que el total era 11 soles y treinta y tantos céntimos. Extrañada le dije: “Quééééé? Pero yo creía que era menos. A lo que me respondió: “Deje algo”. Y le dije: “No, solo iré a quitar algo de pan”. Nadie me iba a quitar el día de hoy que saciara mi antojo. Al joven ni le refute nada porque era consciente que respecto a cálculos antes ya me ha ido mal y, sobre todo, era poco probable que una máquina tan “sofisticada” pueda equivocarse. La que debía estar mal era yo, obvio…

Con roche regresé a la sección de panadería y dejé un par de panes. Ahora el pan redujo a s/. 1. 95. Antes de regresar a caja sumé los precios en la calculadora de mi celular para no tener que regresar por tercera vez y alimentar el “papelón de tonta” con los presentes. El resultado total me dio S/. 8.41. Me sorprendí puesto que solo había disminuido unos cuantos céntimos y con dos dedos de frente de s/. 2.59 a s/. 1.95 NO HAY 3 SOLES.

Fui de nuevo a la caja. El precio me seguía saliendo 11 soles solo con unos céntimos menos. INDIGNADA le dije al cajero que NO ERA POSIBLE. La suma de mi celular era otra. Me enseñó la pantalla y el precio era de 11 soles y tanto.

Si en un inicio dudé de mi capacidad, esta vez ya no la haría. Estaba muy segura lo que costaba y una calculadora me respaldaba. Sumé como tres veces en su delante. Y él se aferraba al resultado de la máquina. Yo sentía que eso ya era un INSULTO A MI INTELIGENCIA.

 Ya algo fastidiada le dije: “Olvida la máquina y olvida mi celular. Hay que usar la LÓGICA COMÚN. Hay que redondear. ¿Cuánto es 2 + 3+ 4? ¿Acaso no es 9? Ni siquiera llega a los 10 soles. ¿Verdad? ¿De dónde me sacas 11 soles?” haciéndose “el confundido” llamó al supervisor y le explicó la situación. El supervisor se acercó a la máquina casi sin decir palabra alguna, configuró la máquina como si supiera lo que se tratase y al fin apareció el PRECIO REAL.

Entonces señores de Tottus Perú, me pregunto: ¿acaso esto se trata de un ROBO SISTEMÁTICO al cliente? ¿De un ROBO MINUCIOSO Y CAMUFLADO? Porque sí, eso es un robo aquí o en la China. Así sean 2 soles. 

Ni 10 céntimos. Porque a nosotros, ustedes no nos regalan ni una hoja de culantro. Nosotros no nos vamos sin pagar. Y no solo son 2 soles que se les “chispoteó”, porque cuando fui a descargar un poco de pan habían como 3 personas atrás de mí en la cola. ¿A ellos también se les cobró 2 soles de más a cada uno? Ya no serían 2 soles, sino 8 soles.

 ¿Y las demás de miles de personas que pagarán en esa caja los 7 días de la semana y los 30 días del mes? Y no solo en esa caja, sino en otras miles de cajas que tienen en los cientos de supermercados Tottus a nivel nacional. Ya no serían 2 insignificantes soles, sino MILES DE MILES DE SOLES.

¿Si en vez de haber llevado 10 soles, hubiera llevado 20? Indudablemente hubiera pagado lo que me pidan sin chistear, pero al verme limitada que no me alcanzaba con lo que traía, me vi en la obligación de detenerme a ver qué es lo que pasaba ya que no cuadraban mis cuentas.