lunes, 9 de marzo de 2015

Michelle Bachelet promueve el espionaje




Mientras que Perú espera una respuesta satisfactoria por parte de Chile, en los últimos días se comenzó  recordar  el antecedente de espionaje que tuvo Chile ante Argentina en la Región de Punta Arenas en el 2003.


En esa oportunidad,  el sargento del Ejército Luis Robles Ricus y el cabo primero de la Fuerza Aérea Chilena Luis Espinoza Catalán ingresaron al consulado argentino de Punta Arenas en Chile el día domingo 9 y violaron una caja fuerte  u  fotocopiaban los documentos privados, cuando fueron sorprendidos por el vicecónsul argentino, José Andrés Basbus.

El vicecónsul argentino forcejeo con uno de los agentes y hizo posible su identificación al arrebatarle su cedula de identidad, a nombre de Luis Robles Ricus.

Además, se supo que Chile estaba todos los cables internos confidenciales y secretos. Al huir los dos agentes chilenos abandonaron una cámara filmadora, una cédula de identidad y un permiso para portar armas.

Lo curioso de esto, es que tras el incidente la cancillería chilena acepto que el espionaje fue realizado, pero sostuvo que se realizo por “iniciativa personal” de los involucrados y que no había orden superior
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Pero, si Chile sostiene que fue por “iniciativa personal” de los involucrados. ¿Por qué se dio de baja al Jefe de la Región Militar Austral, Waldo Zauritz, al teniente coronel Víctor Hugo Poza Jefe de Inteligencia y al mayor del Ejercito Rodrigo Acuña?, ¿Por qué los dos agentes no fueron sancionados?.

Luego que los dos países arreglaran el impase,  se supo que dieciocho meses después cuatro militares chilenos fueron condenados por un Tribunal Militar a 60 días  de cárcel por “incumplimiento de deberes militares”.

Pero lo curioso de esta condena, fue que el abogado del  militar Víctor Hugo Poza apelo la sentencia indicando que el hecho fue “una operación especial de contrainteligencia” en la cual los condenados “actuaron cumpliendo los deberes de su oficio”. Explicando que  los agentes  chilenos  consideraron que el Cónsul Argentino en Punta Arenas era un espía. Lo creían el líder de una red de espionaje que obtenía datos estratégicos militares.

Se debe resaltar, que Bachelet era ministra de Defensa de Chile en aquel año,  además que la prensa chilena, señaló que pese a que La Moneda reconoció que la entonces ministra Bachelet tenía responsabilidad directa en los hechos, no se decidió con su salida del portafolio

Por lo que debemos de entender, es que la actual presidenta de Chile, Michelle Bachelet, promueve el espionaje desde que tenía el cargo de ministra de Defensa  y que  los actos de espionaje realizados en Perú desde el 2006 no son casualidades, sobre todo cuando salió a la luz el caso del suboficial FAP Victor Ariza en el 2009 quién vendió información sensible a Chile sobre los proyectos y modernizaciones de naves de guerra para el 2021.

Un dato importante que debemos de tener en cuenta es que Chile jamás procesará  a sus agentes porque ellos realizan su trabajo, cosa que Perú debe tener en cuenta.