domingo, 5 de junio de 2016

El Ejército conmemoró 149º aniversario de la muerte del Gran Mariscal del Perú Ramón Castilla




El pasado 30 de mayo en el Panteón de los Héroes, Santuario Patriótico, se conmemoró el 149º aniversario de la muerte de uno de los patriotas más notable que registró la historia de nuestro país, militar, gobernante y estadista, Gran Mariscal Ramón Castilla y Marquesado, quien se consagró por entero a la grandeza de la nación.


Luego de celebrase la acción litúrgica, se procedió a la lectura del credo patriótico a la gloria del Gran Mariscal del Perú; acto seguido, la colocación de ofrendas florales a nombre del Instituto San Martiniano y del Centro de Estudios Históricos Militares del Perú.

Las palabras de reflexión estuvieron a cargo del General de Brigada Herrmann Fritz Hamann Carrillo, Presidente del Instituto Libertador Ramón Castilla, quien habló de la vida del libertador, de su inmenso amor a la patria, de sus valores morales y espirituales. Al recordar la muerte del insigne patriota, nos conmueve por ese idealismo unificador, trato justo y de igualdad que lo distingue como el Soldado de la Ley.

Estuvieron presentes en este acto de gran solemnidad, autoridades civiles y el personal militar de las Fuerzas armadas y la Policía Nacional del Perú.

Cabe recordar, que Ramón Castilla fue un militar y político peruano que llegó a ser Presidente del Perú en dos ocasiones: de 1845 a 1851 (como Presidente Constitucional) y de 1855 a 1862 (inicialmente como Presidente Provisorio y luego Constitucional).




Es considerado el primer presidente progresista e innovador de la República peruana, y a decir del historiador Jorge Basadre, con él empezó realmente el período republicano en el Perú, pues sus antecesores habían dedicado más tiempo a las guerras y contiendas civiles. Sus importantes reformas en la política y la sociedad de su tiempo confirman estos asertos; la más recordada de sus obras es la manumisión de los esclavos negros, decretada oficialmente en 1854.

Pero también dio la ley de la libertad de prensa, fundó el servicio diplomático; reformó la administración pública; estableció el presupuesto;8 pagó la deuda externa e interna; organizó el Consejo de Ministros, creando su presidencia; inició la reforma educativa abandonando los moldes coloniales; modernizó el ejército; creó una fuerza naval respetable.

Castilla, como buen militar, puso mucha dedicación a la defensa nacional, teniendo en cuenta que el Perú limitaba con cuatro países. Su estancia prolongada en Chile, en tiempos del todopoderoso ministro Portales, lo hizo ver claramente el peligro que significaba para el Perú estar desarmado ante vecinos siempre dispuestos a agredir. Por ello hizo las siguientes obras:

 Se esforzó en dar al ejército la capacidad técnica necesaria y lo dotó de armamento moderno. Se trajeron fusiles de percusión; los viejos cañones fueron reemplazados con modernos obuses de mayor calibre, instalándose una maestranza de armería para su reparación y una fundición de cobre y hierro en Bellavista para fabricar nuevos. Se reabrió el Colegio Militar de Bellavista. 

Dotó al país de una escuadra eficiente, adquiriendo la fragata Mercedes y los bergantines Guisse y Gamarra. Adquirió además el primer barco de guerra a vapor que llegó a Sudamérica, el Rímac (julio de 1847) y después adquirió otro, la fragata Amazonas, que llegó durante el gobierno siguiente. Se dice que la política naval de Castilla era: «Si Chile construye un barco, el Perú debe construir dos». El Perú se convirtió en la primera potencia naval de Sudamérica.  Construyó el apostadero naval de Paita.

Construyó la Factoría Naval de Bellavista, para atender al mantenimiento y reparación de las unidades navales. Contaba también con una fundición. Llegó a ser la mejor de Sudamérica y sería destruida por los chilenos en 1881.